#Colombiamoda2019: Día 3 – Una despedida de detalles femeninos

Decir que el tercer día de la feria fue el clímax de la misma, es quizás una falsa afirmación. Fue más bien el componente que hacía falta para completar una triada donde las propuestas fueron diversas y acertadas, y es que el tercer día cerró con una exhibición que podríamos decir fue un homenaje a la mujer.

Por: @Frankinbv

Siluetas definidas y ajustadas al cuerpo femenino que contrastaron unas de otras por su estructura o fluidez. Un espectro que demostró la versatilidad de los diseñadores colombianos, reafirmando también que sofisticación, exuberancia y sensualidad son cualidades que definen a la mujer colombiana.

Diseños barrocos y exuberantes desfilaron en la pasarela de los estudiantes de la Fundación Universitaria del Área Andina; una presentación que se diferenció de los días anteriores que nos tenían acostumbrados a propuestas más comerciales. Diversos universos de vestuario se dieron cita en esta ocasión: Casual, formal, beachwear, gala y novias. ¿Su particularidad? Estas propuestas pertenecieron a estudiantes de las diferentes sedes distribuidas alrededor del país.

Isabel Henao suele confeccionar prendas a la medida, y para esta ocasión decidió unirse con el Grupo Éxito y la fundación Alma Rosa, antes llamada Modo Rosa, para dar vida a las flores de nuestro país, las mujeres, metáfora que parte de la inspiración en el Ikebana, generando conciencia sobre una enfermedad que afecta a muchas: El cáncer de seno. Sin duda la presentación más emotiva del día, y quizás de la feria, mostrando a través de un universo loungewear la “gratitud, la esperanza y sensibilidad de las mujeres de nuestro país”.

Marketing Personal agregó a la cita la versatilidad de las mujeres colombianas; una pasarela que mostró 3 estilos de vida a través de sus prendas sexies, casuales y urbanas, una oferta que ha posicionado a la marca como una de las 300 compañías más grandes de Colombia, generando ventas por más de 420 mil millones de pesos, destacando su gran crecimiento en los últimos años.

Alexandra Bueno, al igual que Isabel Henao y otros diseñadores colombianos, decidió expandir su perspectiva al mudarse al extranjero para complementar sus estudios como diseñadora de modas, pero su meta era clara; continuar su carrera en el país que la vio empezar: Colombia. El 2015 vio nacer su marca; propuestas arriesgadas y quizás no muy comerciales que la llevaron a cuestionar para qué tipo de público estaba diseñando, dando paso a una evolución, lo que hoy ella misma define como: urbano-formal. Su propuesta para esta edición de Colombiamoda fue una colaboración con la marca brasileña Havaianas: Un enfoque moderno de la mujer “Andariega”; mujer cafetera y recolectora que va de cultivo en cultivo. Los materiales protagonistas de esta colección fueron el chifón, la organza, el drill, el algodón, el tejido de punto, y por primera vez en sus prendas el estampado en dénim, todo lo anterior complementado por sandalias, alpargatas y demás piezas del portafolio de productos de Havaianas.

Cali no se limitó a dejar su recuerdo en el segundo día de la feria, pues andrés Otálora reafirmó que al Valle del Cauca todavía le quedaba algo por mostrar. El Resort del diseñador presentó siluetas femeninas inspiradas en los años 80 y los años 90. Un reto para él, pues los 90 destacan por el minimalismo de las prendas, presentando esta vez una colección más simple en comparación con lo que estamos acostumbrados a ver.

Andrés y Alejandro son narradores de historias; historias sobre un país que tiene muchas por contar. El año pasado nos dejó queriendo más cuando presentaron su colección denominada Destierro, inspirada en los desplazamientos forzados y las sensaciones que experimentan aquellos que deben abandonar sus tierras huyendo de la violencia. Terracota fue su propuesta para cerrar la edición de una feria que buscaba conectar saberes, y su manera de hacerlo fue presentar el resultado de un trabajo en conjunto con Mariana Giraldo y Alberto Llanos, expertos en el tema de la cerámica. Una colección fuertemente inspirada en las cerámicas del Cármen de Viboral, contando esta vez una historia sobre el oficio de la alfarería, un arte olvidado en los tiempos del consumismo moderno.